Allí esta, sentada en el borde de la ventana y a su lado le mira expectante la copa de vino que hace poco bailaba en sus labios. No piensa saltar. Solo necesita que el viento despeje un poco su mente. Es una costumbre que adquirió con el pasar de los años. Su cabeza tiene demasiadas imágenes y cada vez que las recuerda, su cuerpo se eriza de la misma manera que lo hizo el primer día...
Recuerda el primer beso en el coche. Los sucesivos hasta llegar a casa. Las veces que juró que no entraría allí con él pero igual lo hizo. Los roces. Las caricias. Suena el teléfono. Sólo oír su voz le hace perder la compostura. Han quedado. Entran sigilosamente, como ladrones en mitad de la noche. Tienen prisas, pero eso no les impide disfrutar de sus cuerpos, de los besos. Esta no es su primera vez, pero saben que será diferente.
Aún sobre la cama se comen a besos y rozan sus cuerpos. Las sábanas revueltas dejan ver lo que ha ocurrido hasta hace unos momentos. Las sonrisas cómplices después de un encuentro. Ahora cada uno debe volver a su vida sabiendo que posiblemente sea la última vez que se vean.
... por eso está allí sentada. Por eso necesita que el viento despeje su mente. Las imágenes no se apagan. Debe volver a su vida. El fuego que siente, por ahora no se apaga.

4 anotaciones:
¡Qué bien entiendo ésto que hoy escribes! Por desgracia...
Tendré que buscar al viento, a ver si se lleva alguna de esas imágenes.
Besos.
A veces solo el viento puede borrar ciertas imagenes que no se olvidan con tanta facilidad.
Besos guapa
En el presente, tengo muchas imágenes de un pasado aún reciente que no se si seré capaz de olvidar. No se si al viento me puede ayudar en este caso, lo que si se es que tengo que olvidar para volver a ser feliz.
Me ha gustado mucho este escrito, muy sentimental sin duda.
Te felicito, un beso fuerte.
Hola Quique,
El viento y la lluvia suelen llevarse y lavar nuestras imágenes o penas... Haz el intento, solo que, no te sientes en el borde de la ventana... Mejor ve al parque :)
Un beso
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